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Crédito: Kyle Terada-USA TODAY Sports

Si Ronda Rousey realmente está retirada, puede que su prometido también esté a punto de alejarse de la UFC. Tras UFC 213 el sábado pasado, Travis Browne lleva cuatro derrotas consecutivas con tres finalizaciones. Para peor, “Hapa” era el favorito en su encuentro con Aleksei Oleinik, de 40 años y fuera de los rankings de la división, y el presidente de la empresa Dana White cree que Browne ya no es el peleador que solía ser: “Este es uno de esos deportes donde nunca se sabe. En un minuto eres invencible y al siguiente no puedes ganar una sola pelea. Sí, creo que Travis Browne debería retirarse”.

Es una locura. Travis era uno de esos tipos que parecía que iba a ser campeón del mundo”, siguió White, recordando que el peso completo hawaiano fue considerado el mejor prospecto de la división. “Antes de la pelea con Bigfoot Silva parecía que iba a ganar el título, e incluso cuando perdió esa pelea fue por una lesión”, dijo el presidente de la empresa. Browne recibió su primer derrota de manos de Antonio “Bigfoot” Silva en octubre del 2012, tras sufrir una torcedura de tendón en su pierna. A esto siguió una racha de nocauts sobre Gabriel Gonzaga, Alistair Overeem y Josh Barnett previo a un marcado declive.

La racha de victorias de Browne le dió una pelea de contendiente número uno con Fabricio Werdum en abril del 2014, pero Hapa perdió la decisión unánime y no pudo volver a capturar su anterior nivel de éxito. Un triunfo sobre Brendan Schaub, que se retiró tras la derrota, fue seguido por una caída frente a Andrei Arlovski por nocaut. El último éxito de Browne fue frente a Matt Mitrione en enero del 2016. Desde entonces ha sido noqueado por Cain Velasquez, perdido otra decisión frente a Werdum, dejado inconsciente por Derrick Lewis y ahora sometido por primera vez en su carrera a manos de Oleinik.