La coestelar de UFC 218, un cruce entre el veterano contendiente Alistair Overeem y el joven prospecto Francis Ngannou, ya tenía su peso en la división, pero el presidente de la promoción Dana White confirmó ayer la importancia del encuentro: “Quien quiera que gane va a pelear con Stipe”, le dijo White a los medios tras la final de The Ultimate Fighter 26. Stipe Miocic, campeón de los completos, no pelea desde mayo y buscaba negociaciones para un mejor contrato, pero parece que eso no será un problema: “Hacemos que las cosas pasen, siempre solucionamos todo. Estamos en un buen momento”.

Las preguntas pasaron a otros posibles contendientes, específicamente Cain Velasquez. El ex campeón de la división es considerado uno de los mejores pesos completos del planeta, pero no compite desde julio del año pasado y está plagado por constantes de problemas de salud, todas cuestiones que White tiene presente: “¿Cuándo fue la última vez que vieron pelear a Cain? Él va a tener que volver y ganarle a alguien para poder considerarse contendiente”, dijo el presidente de la UFC. “Estoy seguro que Cain no quiere volver y meterse directo al fuego. Hace una eternidad que no pelea”.

De triunfar Ngannou, una pelea por el título sería un resultado natural. “The Predator” llevaría una racha de 10 triunfos, seis en en la UFC, y tendría a un respetado competidor de élite en su lista de victorias. Un triunfo de Overeem podría ser más complicado, a pesar de las palabras de White. Aunque dio buena cuenta de sí y estuvo a punto de lograr el triunfo, “The Reem” terminó noqueado a manos de Miocic en UFC 203, con la revancha llegando a solo unos 18 meses del primer encuentro.

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