Tras superar Jorge Masvidal en su muy parejo encuentro en UFC 211, Demian Maia parece haberse asegurado una pelea por el título de peso welter. Ha sido un largo camino para el respetuoso brasileño, que no está dispuesto a sumarse a la movida de hablar mal de sus rivales para promocionarse: “Mucha gente me dijo que tendría que hablar basura, pero ese no soy yo”, dijo Maia en la conferencia de prensa tras el evento del sábado. “No voy a vender mis principios para ser campeón o ganar más dinero. Soy un modelo a seguir para mis fanáticos, para mis hijos, no quiero cambiar por dinero”.

Maia lleva ahora una racha de siete victorias, actualmente la más extensa de la división, y está a un triunfo de igualar el récord por más victorias en la promoción de 20. Pero si su actitud le cuesta lo que se ha ganado, el brasileño parece trístemente resignado: “Me dijeron que iba a pelear por el título después de las peleas con Gunnar Nelson, Matt Brown y Carlos Condit. Ahora me lo vuelven a decir, pero quién sabe”, explicó Maia. “Lo que aprendí últimamente es que no tengo que estresarme por cosas sobre las que no tengo control. Me relajo y ya no me presiono a mi mismo”.

En cuanto a cómo se ve en un encuentro frente al campeón Tyron Woodley, Maia admitió que será una pelea difícil y elogió a su rival: “Es muy peligroso. Tiene manos pesadas, es fornido y buen luchador así que va a ser difícil derribarlo. Es una pelea muy difícil para mí”, dijo el brasileño, que sin embargo se tiene confianza como veterano experimentado. “Veo cosas que puedo usar a mi favor, conozco los agujeros en su juego. Conozco mi nivel y sé que puedo superar a cualquiera en esta división”.

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