Como profesional de las MMA, De Souza tiene un récord de 11 victorias y cuatro derrotas. (Foto: Alonso Chero/El Comercio)

Hace 16 años, en mayo del 2001, Tony de Souza se convirtió en el primer peruano en pelear en el octágono de UFC. El ‘Peruvian Savage’ se hizo conocido rápidamente por su pulida técnica para la lucha cuerpo a cuerpo y sus creativas sumisiones.

De Souza incluso fue invitado por BJ Penn –histórico ex campeón de UFC– para asistirlo en su equipo como instructor de lucha para el reality de UFC The Ultimate Fighter (TUF) 5, que se grabó en abril del 2007.

Creador del sistema de combate ‘cholitzu’ y de una estrangulación conocida como la corbata peruana, Tony de Souza, de 43 años, está de paso por Lima para ofrecer una serie de seminarios. Gino Alva, periodista de El Comercio y colaborador de MMA.UNO, conversó con él el último fin de semana.

–Las MMA y la UFC ha cambiado muchísimo en comparación con la época en la que competías. Ahora es una industria de entretenimiento deportivo, ¿te gusta que sea así o prefieres la época en que era algo menos popular?
Tiene sus lados positivos y negativos para las artes marciales. Que el deporte esté creciendo es muy bueno. Cómo lo están orientando… bueno, eso depende de cada uno. Yo por eso estoy alejado, pero al mismo tiempo siempre hago artes marciales.

–¿Pero sigues entrenando?
Hubo un tiempo en el que ni entrenaba en un gimnasio, pero sí con leña, con la selva misma, que es un entrenamiento diferente.

–¿De qué forma estás involucrado ahora en las artes marciales?
Ahora estoy en el valle sagrado, pero antes unos 12 años moviendo las MMA, trabajando en ello conjuntamente con el reciclaje y hacemos labor social en las cárceles. La lucha es una forma de que ellos [los reos] no regresen al mismo rumbo, es una forma de rehabilitación. Tengo varios proyectos.

–Tu última pelea en UFC fue en el 2007. Después hubo un espacio de cinco años y peleaste en Bolivia en lugar de tu alumno, ¿qué sucedió?
Mi alumno se cortó la mano y no pudo pelear. Pero fuimos allá a dar un show, ¿cómo no íbamos a darlo? Lo lindo era que el rival [Luis Perrogón] estaba en mi peso y la pelea se dio.

–No has vuelto a pelear, ¿estás oficialmente retirado?
Cuando dices no, significa que estás muerto. Y yo no quiero estar muerto.

–¿Cuál fue tu punto de inicio en las artes marciales?
En el Perú empecé a practicar judo a los 7 años. A los 11 años empecé a hacer lucha en los Estados Unidos. He competido con gente grande, eso ayuda a ver dónde yerras, de eso se trata la competencia misma.

–¿Y tu camino en la lucha de sumisión?
En Las Vegas yo enseñaba lucha olímpica a niños. Ahí estaba John Lewis [ex peleador de UFC] y así empecé [con él]: primero poco a poco, después bastante. Comencé a vivir en el gimnasio.

–¿De qué forma te contactaste con André Pederneiras?
Lo conocí en Las Vegas por intermedio de John Lewis. Le dije que iría a verlo pronto en Brasil. Llegué años después. Con él obtuve mi cinturón negro [de jiu–jitsu] y con Roberto Leitao el de ‘luta livre’.

–Se ha comentado mucho de la corbata peruana y siempre hubo un debate acerca de si la inventaste o la hiciste popular…
Yo estuvo entrenando con un amigo en la academia de John Lewis. Estábamos luchando, yo lo tenía agarrado pensando cómo ahorcarlo y eso fue lo que salió. Ese mismo día la nombraron así en la escuela. Desde ahí seguimos usándola, pero creo que sí, hay muchas variantes [de las sumisiones] y, en sí, nada se crea. Me imagino que los japoneses la tenían desde hace tiempo. Todo se rehace, todo se recrea.

–¿Cómo definirías el sistema ‘cholitzu’?
Es una mixtura de lucha olímpica con jiu–jitsu brasileño y boxeo criollo. Es lindo porque las MMA han crecido bastante desde entonces. Hay buena técnica en Perú, es guerrero el pueblo.

–Tu única pelea oficial en el Perú fue en el 2005 contra Angelo Díaz. Recuerdo que hubo mucha tensión, incluso se enviaron mensajes a través de la televisión.
Él es bueno, es una bestia. Esa pelea me ayudó bastante a reflexionar. Nunca me habían puesto en una posición fea de esa forma, en la que siente que te están tratando de matar. Yo me siento bien de esa lucha, al comienzo no muy bien, pero luego reflexioné. Gracias a Dios no me pasó nada y estoy aquí, estoy bien y puedo hablar de eso. Creo que se trata de respirar con los problemas.

–¿Volver a competir es una opción para ti?
Los tiempos cambian, las prioridades cambian. Las luchas son otras. Todavía sigo con lo que me encanta, nada más que otras cosas que me encantan más, compartir con mi familia, por ejemplo. Y mi prioridad en los últimos 10 u 11 años ha sido el reciclaje.

–Alguna vez comentaste que empezaste a entrenar como una forma de revancha contra tu padre, porque no te había tratado bien. No sé si es algo incómodo para ti hablar de esto.
No, no lo es. Ahora estamos mucho mejor con Rolando [su padre adoptivo] y con Tony [su padre biológico]. Creo que de las experiencias uno crece para ser un mejor ser. Yo ahora soy ese puente entre mis hijos y ellos. Es mi responsabilidad ser un puente con estabilidad.

–Tienes dos hijos, un niño y una niña, pequeños. ¿Les estás inculcando las artes marciales?
Juego con ellos, hacia su equilibrio. Todo es defensa personal en sí, desde cómo enseñarles bien a gatear, a mantener la postura…

–¿Mantienes contacto con Penn u otros compañeros de entrenamiento?
Claro, tengo comunicación con bastantes amigos en los Estados Unidos. Estamos viendo en traerlos para dar seminarios, para seguir moviendo todo esto.

–¿Ves con frecuencia el UFC?
Me encanta, pero por los movimientos y todo. Mi enfoque no es tanto el UFC, sino lo que hacen los atletas, los tipos de entrenamiento. Ahí aprendes bastante.

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