Una de las sorpresas más grandes del año tuvo lugar en el Bellator 223, cuando el brasileño Rafael Lovato Jr. logró mantener su invicto para destronar a quien se considera uno de los mejores Pesos Medios de la historia de las MMA, Gegard Mousasi.

Dos semanas después de perder por primera vez en casi cuatro años, Mousasi le concedió una entrevista al podcast danés Vechtersbazen (transcripción cortesía de MMA Junkie), donde comenta estar seguro que Lovato lo venció estando dopado:

“Tuve que haber ganado incluso con él estando dopado. Le dije a la comisión que era claro que se estaba dopando. El notario me dio una palmada en el hombro y me dijo que lo iban a someter a un test el día de la pelea y luego se marchó”.

Contrario a lo que Mousasi piensa, Lovato no compitió dopado. O al menos ese fue el resultado de su prueba de orina según Mike Mazzulli, quien fungió de regulador para el evento:

“Mousasi sabe que lo sometimos (a Lovato) a una prueba”, le dijo a MMA Junkie. “Recolecté su orina, por lo que no sé de qué está hablando. Ambas pruebas regresaron negativas”.

El ex-campeón reconoce que si lo que sigue no es una revancha con Lovato, la pelea que hace más sentido para él sería otra revancha, sólo que ahora con Lyoto Machida, peleador a quien no tiene en la mejor estima:

“Si la revancha (con Lovato) no es lo que viene, Machida probablemente será el próximo, otro que usa sustancias que mejoran el rendimiento”.

Mousasi y Machida pelearon hace más de cinco años en el UFC Fight Night Jaragua do Sul, con la contienda saliendo a favor del brasileño vía Decisión Unánime.