Hace cuatro meses se presenta la posibilidad de pelear en Brasil mediante el Profesor Álvaro Bobadilla, destacado árbitro de la Confederación Internacional de Jiu Jitsu. Comencé a prepararme, entrenado 3 veces diarias, el trabajo físico a cargo del señor Paulo Castro, posterior a esto sufrí una lesión en la pierna izquierda, la recuperación fue lenta y dolorosa, pensé en algún momento que debería posponer mi pelea.

Después de esto retome los entrenamientos, en las mañanas con la ayuda de Felipe Ortiz y en las tardes Sparring con todos mis alumnos, la alimentación a cargo de Fernando Atal. Se fue acercando la fecha del evento, sintiéndome cada vez mejor, tanto técnica como físicamente.
Viaje el día miércoles 19 e noviembre a Rio de Janeiro, Brasil, en el aeropuerto me esperaba Álvaro ya solo con la tarea de hacer el peso por deshidratación. Al día siguiente nos dirigimos al gimnasio a afinar los últimos detalles de esta pelea, la táctica para enfrentarlo era que jamás me llevara al suelo.
Una vez ya deshidratado el día viernes me presenté al pesaje, sinceramente no es una sensación muy agradable, pero es parte del proceso. Luego de esto comencé a hidratarme y a alimentarme para recuperar la energía.

Llega el día de la pelea y nos presentamos con mi rival, cinturón negro de Jiu Jitsu, Muay Thai y Box. Luego de esto el riguroso procedimiento de vendaje y calentamiento. Minutos antes de salir a la pelea escuchaba al público gritar que mi rival me mataría, más que intimidarme esto me dio coraje y fuerza. Comenzó el combate y recuerdo haberlo golpeado con una patada muy fuerte en sus piernas (low kick), la gente continuaba gritando por él, sin embargo, a medida que fueron pasando los minutos sorprendentemente los gritos ya no eran para mi rival, si no que eran de fuerza y aliento para mi, comencé a escuchar mi nombre, las instrucciones del mi entrenador eras precisas, golpear y salir, y estando en la reja evitar llegar al piso, y así fue como se desarrollo la pelea, un par de veces sentí mis piernas doblarse, unos golpes muy fuertes en mi cara, pero jamás demostré ese dolor. A lo largo de mi carrera enfrente campeones mundiales de Taekwondo, fui golpeado varias veces en la cara, jamás nadie me noquearon, y esta no sería la excepción.

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Ya en el último asalto solo quería que esto terminara, pero me di cuenta de que mi rival estaba más cansado y golpeado que yo, lo patié más de 50 veces, ya casi no podía apoyar su pierna en el piso, y la gente seguía gritando mi nombre. En el último minuto continué golpeando su cara y sus piernas, nos fuimos a la reja por última vez y el cansancio de ambos se hacía sentir, por fin escuche la campana de término, mi entrenador, Álvaro sube corriendo a la jaula y me grita “ganamos, ganamos! ”, pero yo escuché a los árbitros que había fallo dividido, contuve la respiración pues pensé que me quitarían la pelea, cuando se pronuncia el fallo escucho mi nombre, alguien me tomo en brazos y me levantó, grité muy fuerte “Gracias Dios por esta oportunidad”, mis ojos se llenaron de lágrimas, abrace a mis entrenadores, a los de mi rival y les agradecí por esta oportunidad, y por último abrace a mi rival, le repetí lo que le dije el primer día, será una gran pelea y así lo fue. Después de esto la gente me pedía fotos, su público ya no era de él, sino mío, me dirigí al camarín y las personas a cada rato se acercaban, todos querían fotos.

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Llegue al camarín y las piernas pesaban, la adrenalina disminuía y los golpes comenzaban a doler, abracé a Álvaro y volví a agradecerle, volví a llorar, él me dijo que no tenía nada que agradecerle, solo a Dios por por haberme puesto ahí. Al salir busque a mi rival, me acerque y tenía su pierna al descubierto, observe su pierna, era una masa oscura, lo patié muchas veces en la misma zona, con dificultad se puso de pie y le dije “ahora somos amigos”, nos sentamos juntos a mirar la última pelea de la noche, esperamos al dueño del evento nos pusimos a conversar pues había sido la mejor pelea de la noche, me pregunto mi edad ya que Álvaro le había mentido, le dije que 53. Me invitó para marzo a pelear de nuevo yo con gusto le dije que si, entre su alegría de saber que volvería se ríe y me dice que estoy loco, la verdad puede que esté un poco loco, pero es mi locura por las Artes Marciales.

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Pase al día siguiente a retirar mis cosas pues con la alegría del día anterior olvide mi trofeo y certificado de Campeón CFC 2014, converse en ese momento con Renato Domínguez, quien manifestó

“hoy pude conocer a las fiera de Chile, Humberto Norambuena, un verdadero ejemplo y campeón con 53 años”.

El día martes 25 había llegado, era hora de regresar a mi país, haciendo un balance en general de todo lo ocurrido, era justamente lo que tenía que pasar, ni más ni menos, si hubiese sido fácil mas de algún personaje hubiese dicho como vulgarmente nos referimos a un “paquete”, si hubiese perdido los comentarios sería de cómo se me ocurre ir a Brasil con esta edad, en resumen lo que ocurrió allá estaba escrito, es así como tenía que ser, con golpes, machucones y dolor, creo que al final lo que nos queda es lo que realmente nos cuesta, es así como nos recordaran como verdaderos Artistas Marciales, y las personas que andan hablando mal y haciendo des-calificaciones son las que menos aportan a nuestro país, tanto en las Artes Marciales como tal y en el general del deporte en Chile.

Quiero agradecer a todos quienes me ayudaron y a quienes no también al fin y al cabo la historia ya está escrita y es de esta forma que quedará en la memoria de todos quienes vivieron conmigo esta pelea.

… Y un mensaje para ti gordito que estás en la casa símbolo de la comida chatarra, toma un bolso y sal a entrenar, dale valor a tu tiempo, verás como mejora tu salud y mas importante aun tu vida…

El maestro de Artes Marciales chileno logró una victoria en su debut en la MMA Profesional en Brasil.

Video Pelea Humberto Noranbuena.