La audiencia de Jon Jones con la Comisión Atlética de Nevada (NAC por sus siglas en inglés) reveló oficialmente las sustancias que acabaron con el esperado evento principal de UFC 200. El ex campeón de peso semicompleto testeó positivo por hidroxi-clomifeno, un agente anti estrogénico, y metabolitos de letrozol, un inhibidor de aromatasa. Las sustancias pueden usarse para mitigar los efectos secundarios de drogas para mejorar el rendimiento, y por ende están prohibidas en todo momento por la Agencia Mundial Antidopaje.

Tanto Rashad Evans como Chael Sonnen alegaron que Jones había testeado positivo por bloqueadores de estrógeno con anterioridad. La NAC le impuso a Jones una suspensión temporal hasta una nueva audiencia, que aún no tiene fecha pero se cree que será en septiembre u octubre. Jones retuvo los servicios del conocido abogado para casos de antidopaje Howard Jacobs, quien recientemente ayudó al peleador Tim Means a apelar un resultado positivo frente a la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA por sus siglas en inglés).

Fue USADA la que testeó a Jones el 16 de Junio, previo a su encuentro con Daniel Cormier por el cinturón de peso semicompleto en UFC 200. Tres días antes del evento, se informó que la muestra A del exámen dió positivo por sustancias prohibidas y Jones fue removido de la cartelera. “Bones”, con lágrimas en los ojos, negó haber tomado sustancias prohibidas a sabiendas durante una conferencia de prensa y su equipo apuntó a suplementos contaminados como una potencial causa del resultado positivo.