A veces se critica a la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA) por detectar dopajes tras que el peleador compite, pero en este caso se adelantaron y por mucho. USADA anunció que la peso paja brasileña Amanda Ribas fue suspendida por dos años tras testear positivo por ostarina, que forma parte de la categoría de agentes anabólicos bajo las políticas antidopaje de la UFC.

Ribas dió positivo en una muestra tomada fuera de la competencia el siete de junio del 2017, previo a una pelea con Juliana Lima en la final de The Ultimate Fighter 25, y la suspensión es retroactiva a esa fecha por lo que podrá tener su primer pelea en el octágono desde junio del 2019. La brasileña recibió la pena máxima por una primera infracción con esta clase de sustancia.

“La ostarina, también conocida como MK-2866 y Enobosarm, es un modulador selectivo de los receptores de andrógenos (SARM, por sus siglas en inglés) que se vende de manera ilegal como una sustancia para mejorar el rendimiento”, escribió USADA en su comunicado sobre la situación. “La ostarina no está disponible como un medicamento de prescripción en ningún país, y su uso no autorizado puede llevar serios efectos secundarios”.

Ribas (6-1) tiene 23 años, debutó como profesional en el 2014 y lleva cinco finalizaciones en seis triunfos. La brasileña, miembro de American Top Team, ha competido exclusivamente en su país de orígen y posee cinturones negros en judo y jiujitsu.