La noche de ayer aconteció que Christina, la esposa del ex-campeón interino Peso Liviano, Tony Ferguson, había puesto una orden de restricción en su contra alegando violencia doméstica.

Ferguson, quien no pelea desde obtener un nocaut técnico frente a Anthony Pettis en el UFC 229 el pasado mes de octubre, no ha regresado a la actividad desde entonces ya que se encontraba resolviendo problemas personales, de acuerdo a Dana White.

En documentos policiales obtenidos por MMA Junkie se detalla el errático comportamiento de Ferguson que habría comenzado en enero del 2018. Según Christina, a pesar que él nunca ha sido violento con ella o con su hijo, cree que algo anda mal y que debe buscar asistencia médica.

De acuerdo a una persona cercana a la situación, Ferguson ha llegado al extremo de creer que alguien ha implantado un chip en su pierna. El ex-campeón se tuvo que someter a una operación hace casi un año luego de tropezar con uno cable y lesionarse. Esto resultó en ser despojado de su cinturón a días de unificarlo en el UFC 223.

Al tanto de que el problema se ha hecho publico, Ferguson publicó una serie de tuits que parece no vienen mucho al caso, pero su esposa emitió un comunicado a ESPN en el que se refiere a la situación:

“Tony Ferguson es un buen esposo y un buen padre a nuestro hijo. Los procedimientos legales actuales son un proceso para asegurar que Tony reciba la ayuda que necesita para que esté lo mejor posible, y también para que continúe con su pasión y su profesión como un peleador de la UFC. Todos los buenos deseos son bien recibidos y esperamos que nuestra privacidad sea respetada”.