Demetrious Johnson es sin dudas el mejor peleador del mundo de las artes marciales mixtas, y probablemente uno de los mejores de la historia. Sin embargo, por pertenecer a una categoría que no vende y ser tan dominante, no es considerado como tal por la empresa que lo contrata.

El fenómeno McGregor cambió el deporte de forma radical. Los peleadores pasaron de ser empleados administrativos, que solo importa que cumplan con su tarea, a ser vendedores, que al parecer cobran solo por comisión. Una parte por una presión indirecta, antes oculta, de UFC y otro tanto porque todos aceptaron que era la única forma de prevalecer económica y deportivamente en un camino muy dificultoso por el trato UFC-Reebok.

Algunos aprovecharon de esta situación. Sin tener tanto nivel o sin necesidad de ganar la mayoría de sus combates, ciertos peleadores crecieron de todas maneras dentro de la promotora por brindar un gran espectáculo desde el momento en el que se pacta la pelea hasta que se ven dentro de la jaula: Facebook, Twitter, Instagram y algunas entrevistas televisivas son las plataformas en las que estos atletas construyen su carrera.

Otros tantos simplemente tuvieron que cambiar su forma de ser. Pudieron combinar de forma exitosa, una excelente performance dentro de la jaula con respuestas y comentarios graciosos, ofensivos o sarcásticos sobre su rival. Un ejemplo de esto es el actual campeón de los peso gallo Cody Garbrandt; muy vendedor tanto dentro como fuera del octágono.

Los más perjudicados fueron aquellos que jamás se pudieron adaptar al cambio. Quedaron fuera del sistema por no ser explosivos a la hora de ganar sea con un KO o una sumisión, y/o son incapaces de hablar basura. Esto no los hace peores, solo los hace no rentables para la actualidad del deporte. Un ejemplo es lo que le costó a Ryan Bader llegar a una posibilidad por el cinturón, que en realidad nunca fue porque a tiempo de ser anunciado su choque con Cormier, la promotora prefirió que DC enfrente a Anthony Johnson un mes después.

Demetrios Johnson está a un paso de romper el, hasta entonces inalcanzable, récord de Anderson Silva ¿quién iba a pensar que esa cifra increíble pueda durar tan poco como marca de la empresa? La culpa la tiene un pequeño gigante que mide un metro sesenta y cuando se sube a la váscula da 57 Kgs.

Sin dudas es el deportista más completo de todas las divisiones en la actualidad. De pie es destructivo, no solo por su rapidez sino también por su puntería. A eso le suma una base de lucha fenomenal, capaz de resistir cualquier derribo y tumbar a cualquier oponente en cuestión de segundos. Como si esto fuera poco, mighty mouse, le agrega a esta combinación letal un cardio interminable. Parece un auto urbano con el tanque de combustible de un avión.

Pero el problema radica en que el estadounidense es un atleta que está totalmente alejado de la previa caliente, con agresiones verbales y hasta físicas. Muestra un respeto profundo a su rival tanto antes como luego de la batalla. Simplemente por su forma de ser, no le sale imitar a McGregor, Garbrandt o Cormier. Este detalle lo hace ser el único deportista en el mundo que es técnica y físicamente el mejor en su disciplina, pero no es el que más gana.

El deporte espectáculo cambió a ser un espectáculo deportivo. Interesa más lo que pasa afuera que dentro la jaula. Es un cambio radical que atrajo muchos fans, pero que hoy en día ya está comenzando a dañar la esencia de las artes marciales mixtas.