Mark Hunt sigue demostrando que es un auténtico guerrero de las artes marciales mixtas. En una vida en la que siempre eligió pelear contra los mejores, el neozelandés sigue levantando aplausos de los fanáticos a sus largos cuarenta y tres años.

Cuando nos imaginamos el récord de un atleta de élite de UFC, siempre nos ponemos a pensar que debe tener muchas más victorias que derrotas en su historial. Es más, si viene invicto mejor aun. Analizamos el paquete solo por lo que dice por fuera, es decir su estadística. Pasó con Khabib Nurmagomedov, quien continuamente habla de sus “grandes” números: veinticuatro triunfos en igual cantidad de presentaciones. Solo siete de ellos en la promotora más importante del mundo de las MMA ¿pero qué hay del resto? Si analizamos el resto de sus victorias pro, los rivales que ha tenido en su gran mayoría son de bajo calibre y algunos ni siquiera se los podría calificar como profesionales.

El super samoan desde sus comienzos prefirió elegir combatir con los grandes nombres, en ves de engrosar su estadística con nombres menores. Debutó con treinta años como profesional en este deporte. Arrancó en un lugar que muchos esquivaron cuando recibían el llamado para ir a pelear: PRIDE. Wanderlei Silva, Fedor Emelianenko, Mirko Filipovic, Alistair Overeem, Josh Barnett y Melvin Manhoef son solo alguno de los nombres que aparecen en la lista de los primeros diez oponentes del oriundo del sur de Auckland.

Le tocó perder y ganar. Lograr una racha de triunfos contra estos nombres no es nada fácil. Por eso su récord actual no tiene una ventaja impresionante entre triunfos y derrotas (13-11-1 (1)) pero eso no lo hace peor ni mejor, ya que los números son solo datos fríos. Lo importante es analizar que hay dentro de ellos, cuál es la historia de esa racha.

La historia que magnifica a Mark Hunt fue entre 2006 y 2010 ¿Qué pasó entre esos años? Tuvo la peor racha de su carrera al caer en seis batallas seguidas en PRIDE: Josh Barnett, Fedor Emelianenko, Alistair Overeem, Melvin Manhoef, Gegard Mousasi y Sean McCorkle fueron quienes tuvieron a maltraer al neozelandés en ese tiempo. Al super samoan no le importó que venía encadenando números negativos, siempre buscó al mejor oponente para cortar con lo malo y poder salir a flote.

Hoy en día, a sus cuarenta y tres años, el crédito de los pesados del American Top Team, sigue buscando a los mejores para poder conquistar el tan deseado cinturón de UFC. Acaba de noquear a un rival que a muchos los intimidaba sin siquiera estar dentro de la jaula ¿quién va a ser el próximo en probar la derecha más potente del mundo?