Frankie Edgar el día de ayer le dio la bienvenida a la élite de la división a Yair Rodríguez. En una que seguramente dejó mucho aprendizaje, el mexicano seguramente saldrá revitalizado para su próximo combate.

El primer análisis es que el orgullo de Chihuahua tiene tan solo ¡24 años! A esta edad, por ejemplo, Conor McGregor estaba caminando sus primeros pasos en UFC (dos victorias en 2013). Nate Díaz tenía un récord de 5-2 en el Ultimate Fighting Championship, y ni siquiera estaba combatiendo contra los top de la división. Anderson Silva apenas registraba dos victorias como profesional, en la extinta promotora regional Brazilian Freestyle Circuit.

Estos datos lo único que hacen es demostrar que, a pesar de su corta edad, la pantera tuvo un crecimiento temprano dentro del deporte. En tres años en la liga más importante del mundo, acumula seis victorias seguidas (hasta la derrota de ayer) con el dato interesante de que se llevó cuatro bonos extra: dos por pelea de la noche y dos por performance.

Su formación no fue en una academia premium de Estados Unidos o Rusia, ni tampoco tuvo el apoyo económico que tiene Sage Northcutt por ejemplo. Lo que lo hace una verdadera maravilla, es que Rodríguez conquistó demasiado territorio viniendo desde muy abajo. El mérito de sobresalir de la media con pocos recursos, tiene premio doble.

En la noche de ayer tuvo a uno de los rivales más duros de todo el roster de UFC. Frankie Edgar resume en sus cualidades, todo lo que tiene que tener un deportista que se enfoca su vida a las MMA: buen cardio, excelente lucha, tiempista y sobre todo una agresividad pocas veces vista. Ante ese monstruo chocó ayer el mexicano, que poco pudo hacer, pero aguantó hasta que el médico lo dejó seguir.

Su éxito prematuro hizo que los aficionados, de latinoamérica en su mayoría, lo ubiquen como “invencible” o que “iba a ser campeón este año”. Sin embargo, en este apasionante deporte, se aprende día a día y más aun cuando te toca enfrentar a adversarios de la talla de the answer.

Ahora será tiempo de mirar una y otra vez lo sucedido en el UFC 211 para pulir cada uno de los detalles que lo llevaron a la derrota. Un tropezón no es caída, menos aun para un hombre que tiene toda su vida enfocada en ser el primer campeón mundial plenamente mexicano de la historia de UFC ¡Fuerza Yair!

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