Paul Daley no es un oponente fácil, en especial como bienvenida a una nueva empresa, pero Rory MacDonald siente que está listo para enfrentarse al británico. En parte, porque ha decidido preocuparse un poco menos y abrazar su lado más violento como parte de su preparación: “¿Quien no quiere un desempeño dominante? Es a lo que apunto, pero sería ridículo no esperar algo de sangre peleando con los mejores del mundo”, dijo MacDonald en The MMA Hour. “Hay que aprender disfrutar de eso. Soy un tipo duro y me gusta cuando las peleas se ponen difíciles”.

“Voy a tomar un poco de distancia y concentrarme en mis puntos fuertes y en cómo aplicarlos”, siguió el canadiense, indicando que sus deseos de mejorar como artista marcial lo llevaron a complicar demasiado su manera de pelear. Ahora MacDonald busca simplificar y ahí entra el abrazar su lado más violento, aquél que fue apodado el “Rey Rojo” y que tuvo uno de los combates más violentos del deporte frente a Robbie Lawler en UFC 189. No me importa un diablo lo que hagan bien los demás. Voy a entrar y destruir gente con lo que yo sé”.

El ex contendiente al título de peso welter de la UFC sabe que su propensidad por encontrarse en guerras sangrientas y recibir mucho castigo es una crítica común en su contra, pero MacDonald disfruta de la oportunidad de demostrar que sus críticos se equivocan: “Me emociona un poco ser el underdog de nuevo. Va a ser divertido ver los rostros de todos tras la pelea”, cerró el Rey Rojo. “Estoy saliendo a probar un punto, a mostrarle a la gente quién soy y que puedo hacer. Creo que van a quedar felizmente sorprendidos”.


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