Según la Organización Mundial de la Salúd, en el mundo hay más de 1.000 millones de personas que sufren alguna discapacidad. El deporte, es uno de los estímulos morales y físicos que ayudan a estos individuos a seguir adelante, a pesar de lo que la vida le ha quitado. Las artes marciales por su esencia de compañerismo e inclusión, son uno de los destinos más frecuentes de jóvenes con capacidades diferentes.

La discriminación es uno de los males más arraigados a las sociedades del mundo. Ese ojo prejuzgador con el que nacen los humanos, hace que miles de millones de personas se sientan marginadas. Los discapacitados son el grupo que más sufre este mal; según la OMS, son lo más propensos a estar desempleados, no recibir una educación regular y peor aún, a caer en la pobreza.

Por eso, es muy importante siempre intentar ayudarlos a que se sientan parte de la sociedad. Porque así, no solo van a tener un futuro próspero en cuanto a lo emocional, sino que también pueden avanzar sobre el campo del intelecto. Una manera de incluirlos, es a través de los deportes.  Según el licenciado Fernando Martín Vicente, la práctica regular de una disciplina ayuda al discapacitado a: trabajar en equipo, mejorar la psicomotricidad, coadyuvar el proceso de aprendizaje, mejorar el estado de salud, alcanzar reconocimiento social, elevar el nivel de autoestima y ampliar los espacios de integración social. Por ejemplo, una persona que frecuenta una clase de muay thai, tiende a proyectar una imagen mucho más cercana, comparte sus aspiraciones, comprende realmente lo que es el esfuerzo, el fracaso y el éxito.10933867_898656926853425_6545540941619256303_n

Dirigiéndonos estrictamente en las artes marciales, sin dudas el karate do es el que más ha integrado a jóvenes discapacitados a través de los años. En Venezuela, en 1998, la Shihan Dai Noris Rosas comenzó a entrenar a varios niños de la Asociación Larense para el Síndrome de Down (ALASID). Con el tiempo se fueron acercando otros retoños con diferentes dificultades motrizes y cerebrales. Un año después, fue tal el éxito que tuvo esta integración, que se realizó la Copa ALASID, en forma de celebración por el primer año del dojo.

Según los especialistas que presenciaron el calendario completo de entrenamiento de los jóvenes, hubo una notoria mejoría en la condición física (velocidad, potencia, flexibilidad y equilibrio), mayor grado de disciplina, respeto al orden jerárquico, notable crecimiento en el compañerismo y se mejoró el sentido del trabajo en equipo. Además, se incrementó la autonomía, algo que es muy difícil de generar en personas con discapacidad, ya que son muy dependientes de su entorno más cercano.

Relacionado con el karate do, los niños lograron desarrollar seguridad a la hora de ejecutar técnicas aprendidas, mantuvieron conductas marciales apropiadas (saludo marcial y apoyo de los avanzados a los principiantes), habilidad para comprender el lenguaje japonés del karate do para pode realizar katas (figuras), kumite (combate) y ceremonia de saludo.

En las artes marciales mixtas, hay un ejemplo de un joven con síndrome de down que pudo cumplir su sueño de ser profesional. Su nombre es Garret Holeve y desde los cinco años soñaba con ser boxeador. Tanto le insistió a sus padres, que un día lo inscribieron en un gimnasio donde se practicaban MMA. Fue amor a primera vista. Desde el primer día, el oriundo de Florida se insertó en las sesiones regulares y comenzó a ser llamada “G-Money”.

Un par de años de entrenamiento y Holeve ya se sentía preparado para su primer combate pro. Pero la justicia le puso una traba. Un juez no le permitía competir, pero tras juntar más de 125 mil firmas en todo el estado, el magistrado no tuvo otra opción que permitírselo. El Cage Championships 50, fue el evento en el que G-Money hizo su debut. A pesar que muchos dudaban de lo que podía hacer, Holeve se lució dentro de la jaula con un muy buen nivel de boxeo y jiu jitsu.

Para cualquier persona de a pie, es de lo más lógico que piense que las artes marciales conllevan una serie de valores que no serían deseables de aplicar a la vida real, pues dichas actividades entrañan violencia, y la violencia tiene intrínsecos una serie de valores poco deseables en nuestra sociedad (envidia, maltrato, etc) Pero para tener una opinión sobre algo (de cualquier temática) es necesario estar informados, y a partir de ahí opinar, y ese no es el caso de la mayoría de la gente a la que le gusta opinar sobre las artes marciales y cuestionan la transmisión de valores sociales y de beneficios físicos y psíquicos a través de estas.

Por eso, es importante que los padres de niños con capacidades diferentes estén informados que las artes marciales le brindan a sus hijos un camino plagado de respeto y disciplina hacia la autosuperación moral, física e intelectual.