Javier Jorge Ganin
10-5-0, Jiujitsu.

Podrías encontrarlo fuera del entrenamiento viendo hacia el mar, concentrado, imaginando a la hinchada vitoréandolo mientras en el fondo la música de Guns ‘N Roses suena como himno de batalla. “El Gladiador” Ganin seguramente toma fuerza del recuerdo de su última pelea donde conoció al argentino más famoso deportivamente hablando, Diego Armando Maradona, se llena de entusiasmo y energía positiva al pensar en su familia y la lucha que han librado contra la vida misma.

Sus ganas de triunfar en TUF Latinoamérica 3 se nutren de sus deseos: ser campeón del UFC, tener salud, sentir el amor de su familia y ver a su hijo brillar y siendo feliz, para lograrlo sabe que a sus 33 años debe ser disciplinado en su alimentación y entrenamiento. Este piloto aviador buscará ser la estrella de The Ultimate Fighter Latinoamérica 3.

-¿Cómo fue el camino para llegar a esto, que para un peleador es tán importante?

Mirá, yo hice los training camp en American Top Team. Cuando llegué allá me puse a llorar. Llegué tarde, pensaba, y tenía bronca porque creía que el corazón me daba para estar ahí arriba, en uno de los mejores equipos del mundo. “Cuestiones de la vida, se me pasó el tiempo, no tenía plata para invertir, la ayuda llegó como tarde, ya estoy grande, la UFC ya no se fijó en mí”, pensaba yo. Pero mi novia fue un pilar muy grande en mi vida, yo me pude sostener en ella y me ayudó a estar donde estoy.

Yo pensaba en dedicarme a pelear en Arena Tour, una liga menor, pero mi novia me dijo que me vió entrenar en ATT, haciendo sparring con Daniel Straus, con Gleison Tibau, y entrenaba a la par de ellos. Y ese día hablé con Fede Nogueira, que es periodista en Olé y redactor para UFC en español, y me dice que mi record es positivo, que no estaba tan viejo, que vaya al casting. Y pensé que, si le dediqué 33 años a esto, como no voy a poner tres meses, y me dediqué a entrenar. Y bueno acá estoy.

-A los 32 años decís que estabas viejo, pero Guido “Ninja” Cannetti entró al reality a los 34 años. ¿Eso no te motivaba?

Fue diferente. Cannetti estuvo en un plan de desarrollo, la UFC ya lo había visto y lo mandó a entrenar a la Jackson-Wink. Él tenía un objetivo claro y ya estaban invirtiendo en él. Yo al ATA fui gracias a que empresarios de Buenos Aires cubrieron los gastos. Y yo allá hacía sparring con los latinos preparándose para el TUF Latinoamérica 2 y sentía que tenía el nivel.

Hablaba con ellos y tenían todos 23, 25 años. Hablé con Gleison Tibau que tenía mi edad y el me dice que debutó en la UFC a los 20 también. Y yo pensaba, dentro de mi ignorancia, que bueno, tengo 32 años. No van a invertir en un tipo que por mas que ande bien y pueda dar un buen show no le queden tantos años de carrera.

-Sabiendo esto que quizás no tenés tantos años de carrera, ¿A qué apuntas? ¿Cuál sería tu objetivo de acá a los años que te queden?

Siempre dije que pelear en la UFC es como terminar de cursar en Harvard. Y mi forma de ser es, llego, construyo y quiero ser campeón. Pero ya estar acá, es como que estoy haciendo el posgrado de mi carrera. Ya no voy a ser un simple peleador. Llegar a la UFC es como llegar a la primera división de fútbol. Casi toda mi carrera la hice peleando para los de afuera. Para construirme una profesión, por estatus social. Siempre peleaba para preguntarle a mi novia y a mi familia como me vieron, como me fue. Esta es la primera vez que voy a pelear para mi. Ahora la prueba es conmigo.

-¿Y qué ventajas y desventajas tenés al lado de los otros peleadores que son más jóvenes?

Ventajas, la constancia y la experiencia. Creo que si hay una virtud ante cada adversidad que encontré en mi vida fue la constancia. Fui muy constante. Ante golpes de la vida siempre seguí. Tuve hasta tentaciones de la vida para dejar, trabajos donde podía ganar más plata. Pero yo no podía dejar de hacer lo que yo sentía.

Hoy no hubiera sido feliz trabajando con un título bajo el brazo y una panza en la cintura, no sería yo. Me gusta ser atleta. La gente me pregunta para qué me mato entrenando. Yo no entreno para pelear, entreno porque soy un atleta. Me gusta levantarme y comer bien, sentirme liviano, ir al gimnasio, sentirme en contacto con la naturaleza, correr por la costa.

-Y hablando de tu entrenamiento, ¿jiu-jitsu donde hacés?

Mi academia es 023 Brotherhood de Mar del Plata. Mi maestro está allá. Cuando vine a Buenos Aires a tratar de mejorar terminé entrenando con colegas. No tuve como un maestro. Nunca me pude poner a la orden de ningún otro. Siempre sentí que a los únicos que les debía mis respetos fue a mis primeros profesores que me dieron valentía, seguridad. Los volví a saludar cuando pasé por Mar del Plata, hice como una visita a cada lugar donde yo aprendí porque en malos momentos ellos eran los únicos que me palmeaban la espalda y me decían que yo podía llegar a ser algo en la vida.

-Cambiando de tema. ¿Que es más fácil para vos, hablar en una rueda de prensa o subir al octágono?

Son dos cosas distintas, yo tengo que publicitar esto para salir a pelear. Lo que hablo acá lo tengo que salir a demostrar alla. Creo que es más fácil hablar muchas veces, por eso hay que tener cuidado. Cuando subis a pelear ahí no hay tiempo para pensar en otra cosa. Ahí tenés que confiar 100 por ciento en vos. Eso es lo más difícil que tiene que convencerse un peleador. Ahí son tus herramientas, eso lo que Dios te dió y vos las tenes que administrar como puedas.

Son dos, tres rounds de cinco minutos. Andá y peleá y dosificá el aire, los nervios, tus mejores golpes, tus derribos, dosifica todo como vos quieras y tratá de ser lo más inteligente posible. Ahí tenés que trabajar la cabeza. Yo creo que los seres humanos se la pasan pensando todo el día, desde que nos levantamos. En nuestros problemas, en el pasado, en lo que nos gustaría hacer. Pero en ese momento, los pensamientos se empiezan a ir, y entrás en un túnel donde no pensás más en nada. Solo está tu planteo de pelea.

-¿Y como entrenas entrar en ese pasillo? ¿Como haces para que tus cosas personales no suban a la jaula y te saquen de foco?

Es difícil. Yo he subido a peleas donde estaba totalmente desenfocado. Mi cabeza estaba pensando en otra cosa. Subís entregando la pelea al rival, es durísimo. Pero ya está la fecha estipulada, sos profesional, no podés bajarte de una pelea. Vas como estas y le apostas a un golpe de suerte. Si no estás con la cabeza ahí es durísimo pelear.

-¿Y como bajaste el día que subiste con la cabeza en otro lado?

He salido peor en un día que tenía la cabeza 100% en la pelea. Daba todo, entré a morir y salí peor, la terminaron parando porque tuve un corte grande. Con lo mental, es como que te vas quedando sin fuerzas y en esa ocasión el rival vió el jaque mate. Trabajó con buena estrategia, me frustró y llegó a la sumisión. Me sentí frustrado, pero terminé peor cuando entré con la cabeza puesta en la pelea.

-¿Y cómo te recuperaste de esos momentos?

Ahí tiene mucho que ver la personalidad de cada uno. Yo hago un trabajo interno, psicológico, muy grande. Es difícil, es rendir el ego. Te encontraste con alguien que demostró ser mejor que vos. ¿Como te levantas de eso? Ni hablar si perdiste dos o tres veces. Yo tengo cinco derrotas. Pero después de cada una yo me plantee redoblar el esfuerzo. Yo soy de Mar del Plata, me costaba capacitarme, entonces decidí aprender de mis rivales. Analizaba la pelea, veía en que era bueno el otro y aprendía. Además trataba de buscar todos los medios para poder viajar.

La vida del peleador tiene eso de triste, no tenés plata. Todo lo que a vos te gustaría hacer no tenes como bancarlo. Me encantaría estar entrenando en Estados Unidos, pero para eso tengo que ganar y darme a conocer y que la gente crea y apueste en mí. Es muy difícil. Pero bueno, dicen que solo tenés que desear algo mucho y las cosas van llegando. Yo soy fiel seguidor de eso. A mi las cosas se me dieron así. Las deseé tanto, y aunque las veía lejos cada vez aparecían más cerca. Y de hecho tuve esta oportunidad.

-Como un aparte, en tu biografía de la UFC dice que conociste a Diego Maradona, ¿como es la anécdota?

No tuve ninguna anécdota en particular. Me preguntaron si había conocido a algún famoso y lo tuve sentado a Diego Maradona en la mesa de al lado durante un Arena Tour. Tuve la oportunidad de presentarme y saludarlo y para mí eso fue un sueño. Maradona a veces no está bien visto socialmente pero como imagen, como ídolo, fue increible. Que conozcan a todo un país por un atleta…que bueno, después de atleta tuvo poco pero yo entiendo que los problemas de la vida te pueden llevar a cualquier cosa.

Yo lo único que le pedí a Dios antes de estar acá es que siempre me mantenga con los pies sobre la tierra. No me gustaría ser un Conor McGregor que vende eso. O capaz si me gustaría venderlo, pero después volver a mi casa y estar con mis perros, mi novia, estar tranquilo.