Ilianovich Chalo Diaz,
11-0-0, Jiu Jitsu.

Si lo encuentras en cualquier lugar pensarías que es un tipo mal encarado, sin embargo “Nano” es un peleador muy sociable y con un gran corazón. Amante del surf y de la música “Nano”, comenzó en las artes marciales desde los 9 años de edad, después de haber intentado practicar el deporte más popular en Venezuela, el béisbol.

La inspiración para ser todo un guerrero de las artes marciales mixtas la encuentra en su madre quien fue padre y madre desde que él tenía un año, además de sus hermanos, uno fallecido hace 6 años y el otro beisbolista profesional.

“Nano” será un rival muy complicado de vencer ya que no es fácil de rendir y busca llevar el nombre de Venezuela a lo más alto del UFC, comenzando por The Ultimate Fighter Latinoamérica 3.

-De que parte de Venezuela eres?

Yo soy de Maracay, tengo muy cerca un pueblo con unas playas muy ricas que si alguno visita mi país, vaya a verlas están muy buenas. Amo el surf, mis cuñados son pescadores, me gusta la vida de playa, me gusta todo eso.

Y con ese ambiente, ¿como terminaste en un gimnasio preparándote para pelear?

Es que de hecho comencé haciendo artes marciales, a los nueve años. Mi mamá quería que hiciese deportes y me metió en muchos. En Venezuela el baseball es rey y mi mamá me metió a los siete años pero para mí el guante era una almohada. Me aburría muchísimo, no hacía la práctica y me iba a dormir. Me compraban todo el uniforme más caro y yo ni sabía atajar la pelota. Me pasé al fútbol y yo no sabía si seguir la pelota o patearla o qué. Probé natación, tenis, nada.

Ella tenía un amigo que era profesor de Taekwondo y decidió llevarme a ver, y desde la primera vez que lancé una patada fue amor a primera vista. No es que yo era malo para los deportes, es que los otros no me atraían. Pasé de que los entrenadores no me diesen atención a que este me diga que había nacido para esto. A los 18 alcancé el cinturón negro, y a los 14 empecé con el jiu-jitsu brasileño. Mucho no me gustaba, la verdad, porque yo venía de ser un striker pero ellos también hacían vale todo.

Y bueno, en un torneo amateur de vale todo perdí la final por no ser bueno en el suelo, y el premio era el equivalente a lo que costaba una patineta. Todavía tenía como 15 años. Y pensé, “no me vuelvo a perder otra patineta”. Y de tanto entrenar jiu-jitsu le agarré un cariño gigante. Fui campeón nacional varias veces y hace poco alcancé al cinturón negro en Nova Uniao en Brasil con Marcio Pontes, que fue el primer profesor de Jose Aldo.

Así fueron mis inicios. Más adelante hice Muay Thai con la gente de Siam Gym en Monterrey, en México. Hoy por hoy el destino me llevó otra vez a México, a DF, y entreno en un equipo monstruo que es de los Bone Breakers. Lo que más me enamora de las artes marciales es que aprendo todos los días. Otra cosa buena es que en este deporte es la humildad. La humildad es algo que todos tendrían que tener bien de la mano, y en este deporte si no tienes humildad te hacen tocar tierra.

¿Pasaste por un programa de la UFC?

No, no estaba en ningún campamento de la UFC, de hecho para la temporada pasada también estaba considerado. Mi carrera no ha sido fácil, mis últimas dos peleas fueron ante dos exponentes fuertísimos en Brasil. Te lo pongo de esta manera. En la primera pelea era 85 por ciento favorito el brasileño, gracias a Dios la gané por nocaut en el primero. Y dice todo el mundo que la segunda fue una maldad que me querían hacer porque me ponen contra el número dos de Brasil, Jeferson Santos. Esta vez era 95 por ciento a su favor.

Fue una pelea tan pero tan fuerte, nos masacramos entre los dos, que empiezo a escuchar a la mitad del público gritar mi nombre para el tercer round. Terminé ganando por decisión, y allá que el público grite tu nombre y ganar una decisión sobre un local…sabes que si te fue bien. Fue una experiencia gigantesca.