UFC 239 Jon Jones Thiago Santos
Crédito: Josh Hedges/Zuffa LLC/Getty Images

Jon Jones salió airoso de la estelar de UFC 239, pero fue quizás su desempeño menos inspirado. Todo crédito a Thiago Santos, que sufrió una lesión de pierna en el segundo asalto y llegó a la campanada final sin dejar de lanzar con potencia buscando el triunfo, pero a fin de cuentas su rival hizo lo necesario. “Bones”, sorpresivamente, no usó la lucha contra un oponente de grappling poco pulido y pasó cinco asaltos buscando una ventaja de puntos mínima, pero a partir de defensa bien medida, variado arsenal con constantes patadas y el uso justo de la presión, Jones terminó superando a Santos por decisión dividida.

Amanda Nunes mantiene su lugar como una de las mejores peleadoras del momento, reteniendo el título de peso gallo con un nocaut sobre Holly Holm en cuatro minutos con 10 segundos. Holm intentó mantener a la arrolladora campeona a raya, pateando a las piernas, usando el clinch y buscando los contragolpes, pero se mostró demasiado tentativa y terminó por exponerse. Lejos de reñir sin técnica, “La Leona” llevó el ritmo del encuentro, presionó paciente buscando debilidades, hasta que Holm intentó un pisotón a la rodilla y Nunes interceptó con una patada alta que dejó a Holm en la lona para finalizar con el ground and pound casi superfluo.

Y así como así se cortó el invicto de Ben Askren, con una rodilla voladora de Jorge Masvidal que le ganó el nocaut más rápido en la historia de la UFC en sólo cinco segundos. Tan rápido y chocante que casi sobran las palabras, el final de una década de éxito y un nuevo récord en el octágono se redujeron a un único momento. Apenas sonó la campana Masvidal salió disparado y “Funky” quiso interceptar con un derribo predecible, bajando la cabeza a la vez que “Gamebred” vió venir el intento y se lanzó a un rodillazo volador que noqueó inmediatamente a Askren sin necesidad de los brutales golpes finales que le siguieron.

Los cambios de división no resuelven todos los problemas, como demostró Jan Blachowicz al noquear a Luke Rockhold al minuto con 39 segundos del round dos. El ex campeón de peso medio pareció lento y cansino en su primer pelea en las 205 libras, viéndose sin aire tras unas pocas de sus duras patadas y pasando buena parte del primer round buscando un derribo sin éxito. Blachowicz, por su parte, se mantuvo paciente y esperó el momento para explotar las ahora conocidas falencias defensivas de Rockhold, aturdiendolo al final del primer asalto y cerrando la pelea con un gancho izquierdo y brutales golpes en la lona.

Michael Chiesa sigue abriéndose paso entre los pesos welters, superando a Diego Sanchez por decisión unánime con tres tarjetas 30-26. “The Nightmare” mostró el paso de los años y el daño acumulado, pero por lo menos se evitó grandes traumas de golpes y pudo exhibir su excelente y a veces subestimado jiu-jitsu. El problema es que aunque Sanchez merece el crédito por haber llegado a la campanada final, Chiesa controló casi de principio a fin en el área más fuerte del veterano, forzando a su rival a la lona, tomando las posiciones dominantes con técnica y fuerza y amenazando varias sumisiones.