Crédito: Jeff Bottari/Zuffa LLC

Jorge Masvidal se las veía complicadas aceptando la estelar de UFC 251 frente a Kamaru Usman con una semana de anticipación, y el resultado final por ende no es sorpresa. Crédito al “Baddest Motherfucker” que buscó hacer valer cada momento en una pelea difícil, lanceando a su rival con jabs y derechas y conectando buenas patadas al cuerpo cuando pudo, pero en cuanto su espalda tocaba la jaula la pelea era otra. En cuatro de cinco asaltos Usman dominó a Masvidal con su estilo usual, controlando en el clinch contra la jaula, anotando derribos y arrollando en la lona con su potencia física y dotes de luchador. La pelea no fue realmente pareja, y una clara decisión unánime para Usman.

Armar la revancha inmediata tras el primer cruce entre Max Holloway y Alexander Volkanovski parecía difícil de justificar, pero ambos hombres dieron lo mejor de sí en un parejísimo encuentro que terminó en una decisión dividida para el todavía campeón de peso pluma Volkanovski. En particular, Holloway brilló dadas las circunstancias y mostró que todavía tiene mucho para dar. Porque “Blessed” no realizó gran cantidad de ajustes, pero alterando su ofensiva pudo cambiar casi totalmente la dinámica de la pelea. Con su usual presión y volumen todavía bloqueados, Holloway hizo mayor uso de patadas y golpes largos para mantener parejos intercambios.

Volkanovski mantuvo su estrategia del primer encuentro, trabajando con constantes patadas a las piernas para restar las mejores herramientas de Blessed, y aunque todavía encontró éxito tuvo que cambiar sobre la marcha dado el nuevo enfoque de su rival. Tocado y aturdido en unos pocos intercambios y a la distancia, “The Great” encontró las oportunidades para presionar a un Holloway menos activo que de costumbre, usando sus patadas para entrar en rafagas de golpes y luego sumando clinches y derribos que bien pueden haberle ganado la pelea con tiempo de control y a ojos de los jueces.

Digan lo que quieran, Jose Aldo es grande entre los grandes. Pero también es cierto que su tiempo en la cima, entre la élite de la élite, llega a su fin. Y aún así, loable desempeño del ex campeón de los pesos pluma, cortando a las 135 libras y frente al durísimo Petr Yan. Las dotes físicas todavía están presentes pero disminuidas, su potencia menos notable, su velocidad aparece de a momentos, su dureza no es lo que era, pero fue la experiencia de Aldo le permitió ser competitivo, usando sus patadas a las piernas, controlando el ritmo y posición con defensa y encontrando los momentos para conectar ráfagas cortas pero precisas para ganar rounds.

Pero los años pasan para todos, y como en todos los deportes surgen nuevos talentos buscando forjar sus leyendas. En este caso, Petr Yan. La pelea mostró ciertas deficiencias defensivas de “No Mercy”, pero el ruso pudo mantener la presión en su rival, convirtiendo cada éxito de Aldo en un intercambio parejo, confiando en un cardio monstruoso que le dejó ir arrollando al brasileño de a poco. El final llegó en el quinto asalto, una izquierda que dejó al exhausto y ya dañado Aldo en la lona, absorbiendo un castigo atroz hasta que el referí paró la pelea y coronó a Petr Yan campeón de peso gallo a los tres minutos con 24 segundos.

Rose Namajunas consiguió la venganza sobre Jessica Andrade, llevándose la decisión dividida en la revancha a su cruce del 2019. Aunque el resultado fue distinto la pelea fue casi igual de dura para “Thug Rose”. Namajunas supo trabajar con movimiento, defensa y precisión, conectando largos jabs y derechas casi a voluntad a través de la pelea, manteniendo a su rival a raya por largos trechos, pero “Bate Estaca” no para. A través de la pelea Andrade presionó con duros golpes que finalmente dieron fruto en el tercer asalto, aturdiendo severamente a su rival y deformando su rostro, pero Namajunas mostró su temple sobreviviendo al mal momento y manteniéndose en la pelea para ganarse a dos de los jueces.

Amanda Ribas necesitó solo dos minutos con 21 segundos para someter a Paige VanZant mediante armbar. Ahora 2-3 en sus últimas cinco peleas y sin triunfos consecutivos desde el 2015, “PVZ” logró sacar sangre de la nariz de su rival pero aún así no encontró momentos de éxito. Ribas presionó desde un principio, entró al clinch con comodidad y llevó la acción a la lona casi sin esfuerzo con una barrida. De inmediato control lateral a intentos de sumisiones, el intento de escape de VanZant le permitió a Ribas aislar su brazo y rodar al armbar que cerró la pelea.


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