En medio de la polémica, Aspen Ladd rompe su silencio
En medio de la polémica, Aspen Ladd rompe su silencio - Crédito: Jeff Bottari/Zuffa LLC/Getty Images

La discusión sobre la estelar de UFC Fight Night 155 se centrará en lo que probablemente fue un final prematuro de manos del referí Herb Dean, o el duro corte de peso por el que pasó la vencida, pero a fin de cuentas “The Iron Lady” exhibió sus dotes como exitosa kickboxer. Ni bien empezado el encuentro, con ambas peleadoras midiendo distancia, Germaine de Randamie conectó una feroz derecha de lleno que inmediatamente colapsó a Aspen Ladd, y tan aturdida se vió la hasta entonces invicta atleta que Dean paró la pelea a los 16 segundos sin más.

A veces las viejas leyendas anotan nuevos momentos de gloria y ese fue el caso de Urijah Faber, que regresó con 40 años y tres fuera del octágono para anotar el nocaut técnico sobre Ricky Simon en sólo 46 segundos. La pelea pareció un cruce de dobles en lo estilístico, ambos hombres con la misma postura preparados para el derribo largo o el volado de derecha, pero aunque Simon conectó primero su juventud no le dió gran ventaja. Retrocediendo, Faber vió venir a su adversario y lo interceptó con su propia derecha que inmediatamente lo dejó en la lona expuesto al ground and pound final.

Josh Emmett sigue enmarcándose como un peso pluma peligroso, dejando al prospecto Mirsad Bektic fuera por nocaut técnico en cuatro minutos con 25 segundos. La pelea pareció pareja hasta que no lo fue, con ambos hombres intercambiando duros golpes con pocas combinaciones o impactos efectivos, pero Bektic no pudo terminar de imponer respeto y sus intentos de trabajar detrás del jab salieron mal. Fue en un intercambio de jabs que Emmett aturdió a su oponente, y aunque Bektic pudo intentar defenderse no llegó a escapar de la lona y terminó sucumbiendo a los golpes en el piso.

Karl Roberson se llevó la decisión dividida sobre el debutante Wellington Turman. Encuentro que vió largos trechos de grappling tanto en el clinch como en la lona, a riesgo del vencedor, fue Turman quien inició los derribos y supo amenazar constantes sumisiones que pusieron en peligro varias veces a su rival. Roberson llevó las de ganar de pie y se mostró competitivo en el jiu-jitsu, evitando ser sometido aunque a veces a pura potencia física y logrando asegurar suficientes posiciones superiores y ground and pound para ganarse a dos de los jueces.

Marvin Vettori abrió la cartelera principal con una decisión unánime sobre Cezar Ferreira tras una movida riña. Ambos hombres buscaron lo mismo, pararse en el medio del octágono y lanzar bombas al rival, pero Ferreira llevó las de perder con volados predecibles y tuvo que confiar en su dureza para intentar llevar el ritmo. Vettori trabajó más medido, preciso y variado, cediendo terreno cuando fue necesario para conectar contragolpes y volver al ataque detrás de un duro jab que abrió camino a duras derechas, golpes al cuerpo y patadas a las piernas.