En el headliner del UFC Las Vegas 36, Darren Till sufrió la que fue su cuarta derrota en sus últimas cinco apariciones con la UFC. Pero más allá de su alarmante récord reciente sobre el octágono, lo que más llamó la atención de su caída por sumisión ante Derek Brunson fue su desempeño durante los tres asaltos que duró el combate.

Till lució como una sombra de aquél peleador que hace apenas un año llegó a la distancia con el ex-campeón, Robert Whittaker. Y de acuerdo a su head coach en Team Kaobon, lo que mermó su rendimiento fue una rotura de ligamento que mantuvieron en secreto de la UFC.

«Le pasó hace nueve semanas, luchando», explicó Colin Heron a Brett Okamoto de ESPN. «Se le hizo una radiografía para ver la lesión por completo. Los resultados regresaron como una rotura de ligamento completa. Por lo que está fuera, ¿no? Eso fue lo que el doctor y yo recomendamos. Pero Darren siendo Darren, dijo, ‘¿podemos esperar dos semanas y ver si puedo comenzar a correr y pegarle a los pads?’ Y yo estoy como, ‘no, en realidad’. Una rotura de ligamento no se sana por sí misma. Estamos hablando de cirugía y luego una rehabilitación de seis meses. Pero antes de que pueda darme cuenta ya me ha convencido al respecto, como acostumbra. Siempre tengo una sola opción: apoyarlo, sin importar qué decisión sea».

Tras hacer su regreso a las 185 libras, Till, número ocho de la clasificación, se encuentra 1 – 2 en la división, con su única victoria siendo una tenue decisión dividida ante Kelvin Gastelum hace ya casi dos años en el UFC 244.

Con la NSAC dándole una suspensión médica de seis meses, lo más probable es que no volvamos a ver a Till sino hasta mediados del 2022.

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