antonio inoki vs muhammad ali

(Nota originalmente publicada en junio del 2016)
La prehistoria de las artes marciales mixtas tiene muchas historias de lo más extrañas, pero pocas como aquella vez en que Muhammad Ali se enfrentó a Antonio Inoki en un fallido intento de pelea de estilos mixtos en 1976. Por ese entonces Ali era el campeón mundial de peso completos del Consejo Mundial del Boxeo y la Asociación Mundial de Boxeo, a los 34 años y con un récord de 52-2 estaba en la cima de su gloria. Inoki era uno de los máximos astros de la lucha libre en Japón, y organizaba peleas de exhibición frente a otras artes marciales para promover a su estilo de lucha.

La historia inició en abril 1975. Durante una recepción en los Estados Unidos, Ali conoció al presidente de la Asociación de Lucha Amateur de Japón Ichiro Hatta y lanzó uno de sus característicos desafíos: “¿No hay algún peleador oriental que quiera desafiarme? Le daré un millón de dólares si gana”. Estas declaraciones, probablemente poco más que una broma, fueron tapa en Japón y Antonio Inoki no sólo aceptó la pelea, sino que juntó seis millones de dólares de parte de sus promotores y se los ofreció al boxeador como incentivo.

En 1977, Inoki le daría una brutal golpiza al strongman The Great Antonio tras que este intentase atacar a Inoki durante un show.
En 1977, Inoki le dió una brutal golpiza al strongman The Great Antonio tras que este intentase atacar a Inoki durante un show, demostrado que sabía pelear.

El encuentro se pactó en marzo de 1976 y se llevaría a cabo el 26 de junio en el famoso Nippon Budokan de Tokio. Hubo múltiples conferencias de prensa para promocionar el evento, donde Ali apodó a Inoki “El Pelícano” por su prominente quijada. La respuesta del japonés fue ofrecerle una muleta al boxeador, indicando que la necesitaría tras la pelea. “No sé qué tan en serio se esté tomando esto Muhammad Ali, pero si no tiene cuidado podría salir herido”, dijo Inoki en el momento. “Voy a entrar a pelear. Quizás hasta rompa su brazo”.

Inoki era un showman y sus peleas con otros estilos fueron mayormente puro espectáculo, pero el hombre sabía pelear gracias a su tiempo con Karl Gotch. Gotch es leyenda en la lucha libre japonesa por su extenso conocimiento de la lucha catch legítima, disciplina de larga historia practicada por Josh Barnett y otrora rival del Judo en encuentros mixtos, y entrenó a muchas de las estrellas de niponas en ese estilo de grappling. De hecho, tres compañeros de Inoki llamados Satoru Sayama, Masakatsu Funaki y Minoru Suzuki lideraron el establecimiento de las MMA en Japón al crear a las todavía activas Shooto el primero y Pancrase los segundos.

Problemas y cambios de reglas tras bastidores

antonio inoki muhammad ali

Las expectativas alrededor del encuentro eran astronómicas. Se agotaron los 14,470 asientos del Budokan, los más caros costando unos 300,000 yen, y la pelea sería transmitida a 34 países con una audiencia estimada de 1.4 mil millones de personas. Tras bastidores, sin embargo, las cosas no terminaban de cerrar. Ha habido múltiples historias al respecto a lo largo de los años, pero todas se centran en que no estaba claro entre ambos bandos si el encuentro sería una pelea legítima o una exhibición coreografiada.

Según el periodista de boxeo Jim Murphy, la idea original era armar un encuentro coreografiado donde Ali perdería tras un golpe a traición por parte de Inoki, pero el boxeador se negó a perder y terminó en una pelea legítima. Según Inoki, Ali le preguntó cuando ensayarían el encuentro tras firmar el contrato, pero el luchador siempre quiso tener una pelea verdadera. Bret Hart, leyenda de la lucha profesional y entonces empleado de Inoki, dice en su autobiografía que “los musulmanes que patrocinaban a Ali dejaron en claro que si Inoki le ponía un dedo encima al campeón, lo iban a matar”.

Sin importar el motivo, el resultado final fue un cambio de reglas de último momento donde se le impusieron múltiples restricciones a Inoki, restricciones que no fueron reveladas al público en el momento. El luchador no podría utilizar derribos o proyecciones ni pelear en el suelo con Ali, y no podría patear a menos que tuviese una rodilla en la lona. “Las reglas han sido modificadas tan severamente que esto ya no es boxeo versus lucha”, dijo entonces el experto en Judo y Marine de los Estados Unidos Donn Draeger. “Inoki no puede buscar el derribo. Es como si le prohibieran a Ali usar su jab ¡Vaya farsa!”.

La pelea

Muhammad Ali vs. Antonio Inoki

La pelea fue un desastre como pocos. En cuanto sonó la campana, Inoki corrió hacia Ali a través del ring y se deslizó hacia sus piernas. El boxeador esquivó el ataque. Desde ese momento, debido a sus restricciones, Inoki pasó el resto del primer round con una rodilla apoyada en la lona, buscando patear las piernas de Ali y conectando de manera limpia una sola vez. Esto definió la estrategia del japonés, que se limitó a esta peculiar ofensiva por el resto del encuentro con éxito limitado.

Ali, frustrado, gritaba “¡Inoki cobarde! ¡Inoki no pelea!” mientras se alejaba del japonés. Para la tercera ronda, un corte había aparecido en la rodilla izquierda del americano. En el cuarto asalto, Ali se vio atrapado en una esquina mientras Inoki pateaba salvajemente sus muslos, por lo tuvo que saltar a las cuerdas y retraer sus piernas para escapar. Un intento de bloquear una patada en el sexto round terminó con Ali barrido y en la lona. Inoki, buscando la ventaja, le propinó un codazo en el rostro y le fueron restados tres puntos.

Ali lanzó su primer golpe recién en el séptimo round, un segundo en el décimo y tres más en el decimotercero. Ese fue el total de su ofensiva. Sus piernas quedaron rojas, hinchadas y cortadas, en especial la izquierda que terminó con una lesión en el muslo debido a los ojales en las botas de luchador de Inoki. Desde el asalto número 11 que Ali no se movía demasiado por el dolor, solo le gritaba al japonés. Los últimos dos rounds pasaron sin acción por parte de los dos hombres, visiblemente agotados y frustrados. Finalmente, pasaron los 15 asaltos y se declaró a la pelea un empate.

Lo que siguió

(Crédito de imágen: KAZUHIRO NOGI/AFP/Getty Images)
(Crédito de imágen: KAZUHIRO NOGI/AFP/Getty Images)

La reacción de los presentes fue virulenta. Miles de personas arrojaron basura al ring y pedían a gritos un reembolso. Según Donn Draeger, tomó casi un día completo limpiar el estadio. Inoki, un astro como pocos en su tierra natal, fue duramente criticado por sus tácticas hasta que finalmente se revelaron los cambios de reglas. Las heridas de Ali resultaron en una infección y dos coágulos que afectaron su movilidad por el resto de su carrera boxística, y en un momento se temía que el campeón podría perder su pierna izquierda.

Sin embargo, el resultado fue aceptable para ambos hombres. Inoki hubiera ganado por puntos de no ser por su foul. Ali podía decir que las botas de Inoki fueron un arma ilegal. Ambos se llevaron una especie de “victoria moral” dentro de un incidente poco ilustre y entablaron una fuerte amistad tras el encuentro. Ali viajó a Japón para presenciar el retiro de Inoki de la lucha libre en 1998 e Inoki, ahora un político parte de la Cámara de Consejeros de Japón, dedicó tributo a Alí tras su fallecimiento:

“Me gustaría expresar mis mayores condolencias para quien fue mi compañero en el ring, un hombre que peleó hasta el final. Gracias a mi amistad con Ali y a la reputación de nuestro encuentro, puedo hacer lo que hago hoy y traer una nueva perspectiva a la política y en especial a la política exterior”.

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