La ‘oreja coliflor’, algo más que una marca de batalla en deportes de contacto

La oreja de coliflor es uno de las consecuencias que trae el entrenamiento diario de diferentes artes marciales. A pesar que puede generar varios problemas de salud, esta deformación es causa de orgullo de quienes dan sus primeros pasos como discípulos.

Es muy frecuente ver a peleadores de MMA con este tipo de deformación en la oreja. Pero en deportes de fricción como por ejemplo el rugby, también no es extraño ver a jugadores que conforman  el pack de forwards (los que disputan el scrum), con este tipo de lesiones.

Si este tipo de inconveniente no se trata a tiempo, es probable que la zona quede dañada de forma permanente en algún golpe o fricción y se tenga que extirpar la oreja.

3Es una lesión muy complicada

Cualquier persona ajena al mundo de las MMA, cuando se enfoca de cerca a un peleador lo primero que nota es una deformidad en su oreja. Obviamente, la primer reacción es de asco o repulsión, ya que dista totalmente de un oído regular. Los que estamos acostumbrados a ver guerras dentro de la jaula, sabemos que ese problema está presente en la mayoría de los atletas debido a la rudeza del entrenamiento diario.

La llamada vulgarmente oreja de coliflor, se genera por una sumatoria de golpes en el sector auricular. Primariamente se forma un hematoma, que con el tiempo se va cicatrizando. Como este sector está formado en su mayoría por cartílagos, la zona recuperada no regresa a su forma original, por lo que la oreja de a poco se va deformando. Se le llama coliflor porque la piel pierde su pigmento y queda prácticamente blanca. Tiene caracteristicas similares a un queloide, que es una mala cicatrización del cuerpo que suele surgir luego de piercings, tatuajes o daño en sectores como las orejas, cejas o zonas donde la piel esté tensa.

Si no se trata a tiempo, es probable que la zona quede dañada de forma permanente y se tenga que extirpar la oreja.

Pero este es solo el comienzo del problema. Este sector queda muy expuesto al daño. Ante el más mínimo contacto, es probable que se genere un sangrado importante. Como todos sabemos, una herida abierta es uno de los destinos preferidos de bacterias que esten en el gimnasio, ducha o cualquier otro lugar que el damnificado vaya sin higienizarse. Ante una infección, es muy probable que el atleta deba interrumpir los entrenamiento para poder sanarse. Si no se trata a tiempo, es probable que la zona quede dañada de forma permanente y se tenga que extirpar la oreja.

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