Lucas Gabriel Peres, un luchador de artes marciales mixtas brasileño de apenas 22 años, murió el 18 de septiembre como consecuencia de las lesiones que sufrió durante una pelea que disputó una semana antes.

El joven participó en un combate de K-1 (disciplina que combina técnicas del kárate, el muay thai o el boxeo, entre otros deportes) el pasado 11 de septiembre en la localidad de Maringá, en el estado de Paraná. Horas después de la pelea, ya en su casa, se quejó de fuertes de dolores de cabeza y sus familiares lo llevaron a un hospital de Campo Mourao, también en Paraná, donde quedó ingresado.

Aviso

En los días posteriores su situación se fue agravando y fue trasladado al Hospital Metropolitano de Sarandí, en el mismo estado brasileño, donde permaneció varias jornadas has que los médicos certificaron su muerte el sábado 18.

En su certificado de defunción se indica que Peres falleció como consecuencia de un traumatismo craneal, aunque el Instituto Médico Legal de Brasil está estudiando su muerte para determinar las causas exactas.

Los organizadores del evento en el que participó el joven han declarado que están en contacto con su familia y que no harán ningún tipo de declaración pública.

El joven, natural de la ciudad de Peabiru, del estado de Paraná, se dedicaba a las MMA como aficionado y esta era tan solo su segunda pelea. Había debutado el pasado mes de mayo ante otro luchador local, Leandro Pires, en un combate en el que cayó derrotado.

Spencer Fisher

Su muerte ha causado una importante conmoción en un deporte en el que los knockouts o los parones por golpes duros son demasiado habituales. Este mismo 2021 fue muy comentado el artículo publicado por el sitio web ‘MMA Fighting’ sobre el exluchador Spencer Fisher, estrella de la Ultimate Fighting Championship (UFC), la principal promotora del mundo de MMA, que se vio obligado a retirarse prematuramente en 2013 al desvelarse que padecía una encefalopatía traumática crónica a consecuencia de los múltiples golpes en la cabeza que sufrió durante su carrera.

Fisher revelaba en el artículo que además de sus problemas cerebrales había sufrido depresiones y se quejó por haberse sentido abandonado por parte de la UFC.

Preguntado por este artículo, Dana White, presidente de la UFC, se comprometió a hacer todo lo que pudiera desde su organización para ayudar a los luchadores que sufrieran lesiones cerebrales como consecuencia de sus peleas.

“Todos estamos aprendiendo cada día acerca de las lesiones cerebrales”, declaró White. “Hemos invertido en el Lou Ruvo Brain Institute (centro de investigación estadounidense sobre enfermedades cerebrales) para intentar descubrir más”.

Sin embargo, White añadió que cualquiera que se dedica a este deporte tiene que ser consciente de que se arriesga a sufrir este tipo de lesiones. “Escucha, él (Fisher) no será el primero y definitivamente no será el último. Este es un deporte de contacto y cualquiera que lo haya hecho de más joven, incluido yo mismo, está lidiando con los problemas cerebrales. Es parte del oficio”, afirmó.

Sin embargo, tragedias como esta muestran que hay que proteger la salud de estos deportistas y que se debe hacer mucho más. Los médicos llevan años alertando de que hay que velar por la seguridad de los luchadores que compiten en MMA .

En 2016, el exasesor de World Rugby, el doctor Barry O’Driscoll, pidió una mayor atención sobre las lesiones en la cabeza en el deporte. “Todos conocemos las preocupaciones que existen sobre las lesiones en la cabeza y las conmociones cerebrales. Sin embargo, aquí estamos viendo a gente que se queda incapacitada después de haber sido golpeada en la cabeza. ¿En qué clase de mundo vivimos?”, señaló.

Tragedias como la de Lucas Gabriel Peres hacen aún más urgente encontrar una solución a este problema.

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