Desde hace un par de años nos acostumbramos a ver eventos de UFC prácticamente todos los fines de semana del año. A pesar de contar con un roster inmenso, la promotora diseña veladas que dejan mucho que desear, no solo por los apellidos que la componen, sino por el nivel de las mismas.

Actualmente son 542 guerreros los que tienen un contrato con el gigante de las artes marciales mixtas: son 485 hombres y 57 mujeres la que componen una grilla sumamente nutrida. Esto se debe a que en su historia, el Ultimate Fighting Championship ha absorbido tres importantes promotoras: WEC (World Extreme Cagefighting) PRIDE y StrikeForce.

SE PASO de un promedio de 20 a 42 eventos por año

Con esta cantidad inmensa de empleados, la organización está cuasi obligada a hacer un evento por cada fin de semana para poder cumplir con el promedio de dos/tres peleas que tienen los deportistas de las MMA por año. El problema es que hay un bache gigante entre los atletas de élite que tiene UFC y el resto. Se podría decir que tan solo un 10 o 15 por ciento del total son guerreros de un nivel de excelencia supremo.

En los primeros años de la segunda década del siglo XXI, todo era diferente en cuanto al cronograma de veladas del Ultimate Fighting Championship. Había una o dos (con suerte) veladas por mes. Un promedio de 22 eventos por año. Es cierto, teníamos que esperar una, dos o a veces tres semanas para poder ver guerras dentro del octágono, pero cada vez que las luces se encendían era un verdadero espectáculo deportivo.

Hace pocos minutos sucedió un evento, el cual encaja perfectamente con «cantidad no es calidad». El UFC Fight Night 93 (UFC Hamburgo) fue muy flojo; no porque haya habido tan solo 3 finalizaciones de 11 combates, sino porque el nivel estuvo muy por debajo de la media de una promotora de esta talla. Peleas aburridas, que si se estiraban de tres a cuatro, cinco o seis asaltos, no hubiesen mejorado. Es cierto que una vez que se cierra la jaula todo puede suceder, pero si los apellidos no acompañan, es difícil que se pueda ver un gran espectáculo.

El UFC Alves vs. Condit marcó un récord negativo de asistencia en Brasil para UFC en 2015.
El UFC Alves vs. Condit marcó un récord negativo de asistencia en Brasil para UFC en 2015.

Por estas razones la cantidad de espectadores presentes como televidentes se derrumbó (contando cada evento de forma separada). Si se chequean los números, se puede ver como hay veladas a la que concurrieron solo 4 mil, 3 mil y hasta 1500 (UFN Namajunas vs. VanZant) almas. De hecho, el año pasado en Brasil hubo una cartelera (UFN Condit vs. Alves) que tan solo atrajo a 3500 espectadores, una asistencia paupérrima para el país carioca que siempre asegura entre 8 y 12 mil boletos vendidos. Por esta razón, la dirigencia decidió en 2016 llevar a cabo un evento hasta el día de hoy y fue uno de los numerados, que atrajo una cantidad masiva se público: 45.207 tickets para el UFC 198,

En una encuenta realizada en MMA.UNO Radio, a través de Twitter, el 60% de los 315 votantes opinó que UFC se equivoca al realizar tanta cantidad de eventos porque va perdiendo calidad, poco a poco, en cada una de las veladas. A todos nos gusta ver artes marciales mixtas todos los fines de semana, pero no a costa de carteleras aburridas y con poco sentido ¿El promedio de 42 eventos por año es bueno para UFC? ¿Es necesario tener un roster tan amplio? Son preguntas que el tiempo va a ir respondiendo, lo único seguro es que en las MMA como en todos los ámbitos de la vida, cantidad no es cantidad.

 

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