Marcelo Rojo
13-4-0, Muay Thai

A sus 26 años el sueño del “Pitbull” Rojo es obtener un campeonato de UFC y ser recordado como un peleador al que vale la pena ver en cada encuentro. Mientras entrena fuerte con un buen rap de fondo, sabe que el motor de su carrera está en su familia quien siempre lo ha apoyado y quienes son parte fundamental de los sueños que tiene a futuro, como el darle a su madre una casa.

Disfruta de la compañía de sus amigos, haciendo asados y disfrutando de la música y otros deportes como el rugby, el básquetbol o el fútbol. Triunfar en TUF Latinoamérica 3 no será fácil, pero sabe que con disciplina todo se puede lograr, siempre siendo un guerrero como el tatuaje que lleva en la espalda y que lo representa.

-Bueno Marcelo, sos el quinto argentino en llegar a la UFC y el más joven sin contar a Kevin Medinilla que ya no pelea ahí. ¿cómo fue tu viaje para llegar a este punto?

Desde los 11 años que me estoy preparando para este momento. El año pasado tomé la decisión de hacerme profesional, dedicarme totalmente a esto, así que dejé de estudiar. Yo estudiaba arquitectura. Estaba en el cuarto año de cinco, ya casi terminaba, pero no podía hacer todo junto. Estudiar, trabajar, entrenar y competir no se puede. Entonces dije, ya está. Dejé todo, dejé de trabajar, dejé de estudiar y me puse las pilas con esto.

-¿Y la familia que te dijo? Como estabas en cuarto año…

Y en un principio no lo entendieron, todos se enojaron. Mi vieja siempre me apoyó en todo, pero ella lo único que quería es que yo me reciba. Y fue difícil. Tuve que ir con un psicólogo deportivo, porque estaba mal de verdad. Y el me dijo que tenía que tomar una decisión, fue muy duro. Pero al final me apoyaron todos, mi mamá es mi fan número uno. Creo que ella lo veía venir. La carrera que elegí te demanda mucho. Me encanta arquitectura, pero te demanda muchísimo tiempo. Muchísimo.

Yo tenía que trasnochar para hacer un proyecto, después levantarme a entrenar, después ir a clases. No podía. Así que me la jugué, dejé todo. Empecé a trabajar duro, competí en el Arena Tour de Argentina, gané un par de peleas, y me salió la oportunidad de ir a entrenar a Los Ángeles por siete meses. Fui a Kings MMA, que es uno de los gimnasios más famosos en el deporte, y entrené con los mejores. Entrené con Rafael dos Anjos, el campeón de peso ligero de la UFC, y otros profesionales. Y acá estoy.

-¿Y cómo empezaste a entrenar artes marciales en general?

De chico yo vivía en un barrio muy jodido. Yo soy de Córdoba, vivía en el Alberdi. Y ahí con mi grupo de amigos siempre peleábamos. Yo me crié a la antigua, en barrios así tenés que pelear. Cuando jugábamos fútbol venían chicos más grandes y nos sacaban la pelota. Había que pelear, hacerse respetar. Pero jugando al fútbol era un desastre, de fútbol no entiendo nada, así que empecé a jugar al basket pero terminaba peleando jugando basket. Me pasé al rugby y me peleaba jugando rugby. Entonces de tanto pelear yo quería probar con artes marciales, pero mi mamá no me dejaba.

Pero cuando nos mudamos al centro, enfrente de nuestra casa había un gimnasio de la Sociedad Francesa donde hacían kickboxing. Ahí empecé a entrenar, pero no le dije nada a mi mamá. No se enteró hasta que aparecí con un ojo morado, que parecía un mapache. Al principio ella se opuso, no le gustaba nada, pero vió que me encantaba y me dejó. Y cuando entrenaba ahí el profesor de kickboxing me mostró una pelea de MMA, de la compañía japonesa PRIDE, y ahí me enamoré del deporte. Le pregunté al profesor donde enseñaban eso, él me mandó para otro gimnasio y de ahí no pude dejarlo.

-¿Te acordás que pelea de PRIDE?

Mirko “Cro Cop” Filipovic contra Igor Vovchanchyn. Es muy famosa. Era de las primeras peleas de MMA de Cro Cop, que antes hacía kickboxing, y Vovchanchyn era de los pesos pesados más temidos porque dejaba nocaut a todo el mundo y nunca lo habían noqueado. Y bueno, resulta que Cro Cop noqueó a Vovchanchyn de una patada en el primer round y yo pensé que se había terminado ahí, pero Cro Cop fue y le tiró golpes mientras estaba en el suelo. Y yo dije: “Guau…tengo que aprender eso”.

-Volviendo al tema de Kings, ¿que diferencias notas con el entrenamiento allá comparado con el entrenamiento que viviste en la Argentina?

Lo que tiene Kings es que es un gimnasio chico. Hay como mucho unos 20 profesionales entrenando juntos. Eso hace que Rafael Cordeiro, elegido mejor coach del año, te esté encima todo el tiempo. Y él sabe mucho, todos los movimientos, todos los ejercicios que acá generalmente no se hacen. Acá hacías un par de ejercicios normales, nada más. Vos allá empezás con uno, dos, tres, cuatro, cinco, y de tanto repetirlos después terminas haciendo combinaciones de 30 o 40 manos que se te graban y te salen automáticamente.

Además el maestro Cordeiro analiza mucho más los movimientos, el juego de pies, corrige esos detalles y aporta muchísimo a tu juego eso. Además sube el nivel de sparring, por la fama del gimnasio. Yo estuve en el campamento de entrenamiento de Rafael dos Anjos mientras se preparaba para pelear con Donald Cerrone, esa pelea dos Anjos la ganó en el primer round. También estuve con dos Anjos cuando se preparaba para pelear con Conor McGregor, ayudé a Beneil Dariush, uno entrena con peladores del mejor nivel y mejora.

-Bueno, ¿qué expectativas tenés del reality y que significa para vos formar parte de The Ultimate Fighter?

Formar parte del programa es todo. La primera parte de mi sueño ya está cumplida. Ahora tengo que seguir así, meta por meta, paso a paso, pero estar acá ya es un gran paso, me ayuda muchísimo a mi carrera. Pero con las expectativas…la verdad es que tenemos muy poco tiempo en el reality. Entrenamos con leyendas, Forrest Griffin y Chuck Liddell, pero cuatro semanas no alcanza para fijar nada.

Yo no vengo a aprender nada nuevo, no busco hacer nada para impresionar a los entrenadores, no voy a cambiar para que vean que hago lo que ellos me mostraron. Yo ya estoy focalizado en venir a ganar. Yo entrené para esto y estoy listo, lo que quiero hacer es mantener mi estado físico, dar el peso y pelear. No quiero hacer nada raro, nada que no haga normalmente para impresionar a nadie. Busco ganar.

-Otros que estuvieron en el reality hablan mucho de la convivencia, que es difícil convivir con muchos hombres encerrados en una casa por tanto tiempo. ¿Como te ves con eso?

Y es que son porteños, no los quieren mucho los demás. Naah, es chiste. Yo me llevo bien con todos, soy buena onda. Yo creo que si uno es buena onda, te tienen que responder igual. Claro que si uno se hace el vivo hay que mandarlos a ya saben donde. Es más hoy cuando termine todo esto, tengo preparados ocho kilos de carne para hacer un asado.

También es parte de mi estrategia, no? Voy a complicarle el corte de peso a los demás. Hay que entender que es una competencia, ya dije que quiero ganar. Hay algunos que tienen que perder 6 o 7 kilos por semana, y yo de buena onda les voy a preparar un rico asado. Se van a querer morir.

-Y hablando del asado, la vida de un peleador es muy dura, hay que cuidarse mucho. ¿Qué es lo que más extrañas de cuando podías estar más relajado?

El fernet. Tengo un fernet ahí en la casa pero no puedo tomar nada. Cuando estaba en Los Ángeles no encontré Fernet por ningún lado y después de eso me convocaron. Comer puedo comer porque no tengo problemas de peso, no tengo que perder mucho para llegar al límite de la categoría, pero hace siete meses que no tomo nada.

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